Inspirada en el arte maya, esta pieza retrata a un sacerdote de rasgos serenos, esculpido en jade natural con acabado pulido brillante. Sobre su frente se eleva un tocado de bandas verticales rodeado de follaje grabado, y sus grandes orejeras circulares enmarcan un rostro de mirada recogida.
El Concepto Simbólico
Para los antiguos mayas, el jade era la más sagrada de las materias. Simbolizaba el aliento, el agua, el maíz, el alma y la eternidad: su dureza evocaba la permanencia y su verde profundo, la vida que brota de la tierra. Quienes lo portaban, gobernantes y sacerdotes, eran los mediadores entre los hombres y los dioses.
Esta figura evoca esa estirpe de conocimiento y recogimiento. Su tocado, con follaje grabado que recuerda a las hojas del maíz, la vincula con la abundancia y la renovación. Es un símbolo de serenidad, claridad y conexión con lo sagrado, ideal para un altar o un espacio de trabajo.
Materiales de Alta Gama y Confección
• Cuerpo Principal: jade natural tallado a mano, con acabado pulido brillante. Sus vetas y matices propios dan a cada pieza un carácter propio.
• Base: obsidiana negra pulida a espejo.
Dimensiones e Impacto Visual
Con 10.5 cm de altura total, base incluida, y un peso de 240 g, es una pieza de presencia discreta y elegante. Luce como acento en un estante, un escritorio o un altar, donde el contraste entre el verde del jade y el negro de la obsidiana resalta su detalle.
Elaborada a mano por maestros artesanos mexicanos, esta pieza es única y puede presentar variaciones en el labrado y en las piedras, debido a su origen artesanal y al veteado propio de cada piedra.








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