Inspirada en el arte mexica, esta pieza retrata a un acróbata de rasgos serios en una pose de gran dificultad: su cuerpo se arquea hacia atrás, uno de sus pies alcanza el tocado y el mentón descansa sobre una calavera. Está esculpida en obsidiana negra con acabado de espejo. Una banda de incrustaciones alternadas de malaquita y nácar recorre el arco de su figura, y sobre su tocado brilla un mosaico de abulón y malaquita.
El Concepto Simbólico
Entre los mexicas, la acrobacia y la contorsión formaban parte del mundo ritual y festivo. Las posturas imitaban el crecimiento de las plantas, del maíz y del cacao, y encarnaban el eje que une el cielo con el inframundo. El arco de la figura evoca ese tránsito entre mundos.
La obsidiana, el itztli sagrado de los mexicas, es la piedra del espejo volcánico: se asocia con la claridad, la protección y la introspección. La calavera bajo el mentón simboliza la dualidad entre la vida y la muerte, y la renovación que nace de ella. La malaquita aporta el simbolismo de la transformación y la abundancia, y el nácar, el de la pureza y la luz. Es una pieza que simboliza el equilibrio, la flexibilidad y la capacidad de adaptarse a los cambios.
Materiales de Alta Gama y Confección
• Cuerpo Principal: obsidiana negra tallada a mano, con acabado pulido a espejo.
• Incrustaciones: malaquita natural y nácar, y un mosaico de abulón y malaquita en el tocado.
• Base: obsidiana negra pulida a espejo.
Dimensiones e Impacto Visual
Con 14 cm de largo, 4 cm de ancho y 10.5 cm de altura total, base incluida, y un peso de 530 g, es una pieza de gran presencia. El contraste entre el negro profundo de la obsidiana y el verde y blanco de las incrustaciones realza su detalle.
Elaborada a mano por maestros artesanos mexicanos, esta pieza es única y puede presentar variaciones en el labrado y en las piedras, debido a su origen artesanal y al veteado propio de cada piedra.









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