Esta pieza representa la dualidad, elaborada en obsidiana negra con incrustaciones de piedras semipreciosas y un acabado rústico que conserva la fuerza natural del material. La dualidad simboliza la coexistencia de los opuestos: luz y sombra, día y noche, inicio y cierre, vida y muerte, entendiendo que uno no puede existir sin el otro.
La obsidiana negra encarna la profundidad y la sombra necesaria para el autoconocimiento, mientras que las piedras semipreciosas incrustadas aportan contraste y equilibrio, recordando que incluso dentro de la oscuridad habita la luz. El acabado rústico refuerza esta idea, manteniendo la pieza en su estado más esencial y auténtico.
Esta pieza se utiliza como objeto simbólico o amuleto de equilibrio, ideal para acompañar procesos de introspección, aceptación y armonía interior, así como para colocarse en espacios donde se busca mantener balance y enfoque.
Elaborada de manera artesanal, cada pieza es única y presenta variaciones propias de los materiales naturales y del trabajo manual, lo que forma parte de su significado y carácter.












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