Esta pieza es una representación del dios Tláloc, elaborada a base de obsidiana negra con incrustaciones de piedras semipreciosas y un acabado rústico que conserva la fuerza natural del material. Tláloc es el dios de la lluvia dentro de la cosmovisión mexica, asociado al agua, la fertilidad, la vida y la renovación.
La obsidiana negra aporta profundidad y carácter a la pieza, simbolizando la tierra y el origen, mientras que las piedras semipreciosas incrustadas representan el agua, la energía y el movimiento que dan vida. El contraste entre ambos elementos refleja la relación entre la tierra y la lluvia como fuerzas complementarias.
Esta representación se utiliza como objeto simbólico o pieza ritual, ideal para colocar en altares, espacios personales o lugares donde se busca renovación, equilibrio y prosperidad.
Elaborada de manera artesanal, cada pieza es única y presenta variaciones propias de los materiales naturales y del trabajo manual, lo que forma parte de su carácter y significado.












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